Sobre mí

Soy Araceli
Lozano

Artista escénica · Trabajo corporal · Creadora de espacios de arte y bienestar

Araceli Lozano frente al mar, con el pelo al viento

El espíritu
de la danza

El espíritu de la danza me acompaña desde bien temprano. Fue mi primera puerta de entrada a la expresión artística y sigue inspirando profundamente todo lo que hago.

A través del movimiento descubrí el placer de estar en mi cuerpo y la posibilidad de acceder a estados de indagación, presencia, expansión y libertad interior.

El cuerpo se convirtió para mí en un territorio de exploración, un lugar desde el que sentir, observar, escuchar y transformar.

A los 16 años estudié Grado Medio en Belleza y Estética, que me llevó también a profundizar en el quiromasaje. Desde entonces, no he dejado de explorar y formarme en el ámbito del cuerpo, el bienestar y las terapias corporales, integrando disciplinas como la meditación y acercándome a tradiciones de sabiduría ancestral como el taoísmo y el chamanismo, que han acompañado y nutrido mi propio proceso de crecimiento interior.

El arte como
forma de estar
en el mundo

Pero si el cuerpo ha sido una vía de exploración y transformación, el arte ha sido mi manera de encontrar un lugar en el mundo.

Ante la hostilidad, creé mi pequeño universo: un universo hecho de danza, imaginación, personajes, colores, formas y símbolos. Allí podía ser, explorar y expresarme. Y, mientras lo hacía, iba descubriendo quién era y encontrando mi propia manera de comunicarme y relacionarme con los demás.

Araceli Lozano frente a un mural de mariposa, brazos en alto, gesto de transformación y color

Mi fuego
creativo

Mi fuego creativo me llevó a explorar y formarme en nuevas formas de expresión: teatro físico, teatro social, clown, Commedia dell'Arte, improvisación, performance, narración oral y creación plástica.

Araceli Lozano caracterizada de clown, con nariz roja y sombrero, en una escena teatral

Formé mi propio grupo de teatro y creé una productora de espectáculos y animación para eventos, desarrollando una manera de hacer escena muy ligada al espacio abierto: la calle como escenario, el público como parte de la experiencia y la improvisación como una forma de interactuar, participar y crear juntos lo que estaba sucediendo.

Arte, comunidad
y participación

Me formé en animación sociocultural y durante más de veinte años también he desarrollado mi trabajo en el ámbito sociocultural, diseñando y facilitando propuestas para infancia, mujeres y comunidades.

He dinamizado talleres de teatro y llevado cuentos, narración oral y propuestas creativas a bibliotecas, colegios, centros culturales y otros espacios comunitarios.

También he participado en proyectos de activismo y educación a través de las artes en lugares como el Sáhara, Turquía, India y Nepal, utilizando el juego, la expresión artística y la creación como herramientas de participación, encuentro y bienestar social.

Araceli Lozano facilitando un taller al aire libre con un grupo de mujeres

Todo este recorrido me ha llevado a comprender el arte no solo como una forma de expresión individual, sino también como una manera de encontrarnos.

Crear juntos puede abrir una comunicación que va más allá de las palabras. Puede generar confianza, belleza, juego y sentido de comunidad. Puede ayudarnos a mirarnos de otra manera y a compartir desde un lugar más auténtico.

El símbolo,
el ritual y
el misterio

Con el tiempo comprendí que crear también podía ayudarme a mirar hacia dentro. El movimiento me permitió reconocer y expresar emociones; la danza se convirtió en una forma de liberar, escuchar y transformar lo que estaba viviendo.

Araceli Lozano en un ritual con fuego, gesto de invocación entre humo y luz violeta

A través del cuerpo fui aprendiendo a tomar conciencia de lo que me ocurría y a dejar que el movimiento expresara aquello que todavía no podía poner en palabras. La pintura y otros lenguajes artísticos me ayudaron a dar forma a lo que ocurría en mi interior, expresándolo a través de imágenes y símbolos y abriendo nuevas puertas a la conciencia.

Y en ese camino apareció otra dimensión del arte que, desde la intuición, siempre había estado presente en mí: la dimensión simbólica y sagrada de la danza y del acto creativo.

Mi investigación personal se fue acercando al lenguaje de los símbolos, el mito, los rituales de paso, las celebraciones ancestrales, la danza como espacio ritual y como vía de acceso a estados ampliados de conciencia, así como a nuestra relación con la naturaleza.

Esta búsqueda me ha llevado a explorar aquello que los símbolos pueden revelarnos sobre nuestro mundo interior y sobre ese territorio simbólico y universal que compartimos como seres humanos.

También a comprender la creatividad como una forma de relacionarnos con lo desconocido, con el misterio y con el devenir de la conciencia.

Mi formación en desarrollo psicoespiritual, arteterapia, bioenergética, clown esencial y danzaterapia ha ampliado las herramientas desde las que trabajo y sigo explorando la relación entre cuerpo, creatividad y conciencia.

Hoy:
Joy Ritual Arts

Hoy, todo lo recorrido confluye hacia Joy Ritual Arts.

Mis propuestas nacen como espacios de exploración, expresión y transformación personal.

A través del cuerpo, el movimiento y la creación podemos escuchar emociones, tomar conciencia de nuestros patrones y descubrir nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos.

Los procesos creativos nos invitan a mirar hacia dentro, integrar lo vivido y abrir nuevas posibilidades de expresión.

Desde ahí, genero espacios cuidados, sostenidos desde la presencia, la escuah y el respeto, donde cada persona puede habitar la experiencia con libertad y a su propio ritmo.

Más que enseñar una disciplina artística, me interesa abrir espacios donde cada persona pueda encontrarse consigo misma a través del acto de crear.

¿Sientes que es tu momento?

Si algo de este recorrido resuena contigo, será una alegría acompañarte en tu propio proceso de exploración y encuentro.

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